La industria de prendas de vestir en El Salvador ha sido uno de los motores del desarrollo económico claves del país durante los últimos 20 años. Este sector ha incrementado su capacidad de fabricación notablemente, ofreciendo servicios que van desde el hilado hasta la confección completa de la prenda. Como resultado, se ha visto un incremento en las inversiones en este sector, el cual supera a otros sectores. Actualmente, más de 260 compañías de textiles y de confección, incluyendo muchas marcas reconocidas entre las mejores de la industria de la confección, ya se encuentran en El Salvador.
El país ofrece una amplia variedad de servicios, incluyendo tejido, bordado, lavado industrial, tinte y acabado, así como salas de corte y empaquetado, lo cual ha ayudado a que las operaciones de producción de Sara Lee y muchas otras marcas como Levi’s y Liz Claiborne puedan contratar su producción externamente y así competir en el saturado mercado de hoy en día.
El crecimiento de la industria ha obligado a muchas compañías existentes en el país a transitar hacia la oferta del "paquete completo" y están desarrollando la cadena de abastecimiento por medio de centros de distribución que permitan proveer los materiales necesarios para la integración vertical y la sostenibilidad de la industria.
El auge de desarrollo de la industria de la confección en El Salvador se concentra entre 1990 y 2000, impulsado inicialmente por las preferencias de acceso a Estados Unidos por medio de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC).
A la fecha el sector emplea aproximadamente a 90,000 personas, ocupa más de 700 mil metros cuadrados de techo industrial y ha llegado a un nivel de exportaciones de mas de 1.8 billones de USD al año 2004. Los principales factores que han contribuido al éxito y desarrollo de la industria en El Salvador están relacionados a la proximidad geográfica a su principal mercado, costos de producción atractivos contra el resto de la región y la disponibilidad de recurso humano con capacidad de rendir con altos índices de productividad.
El esquema de preferencias otorgado por medio de la ICC ha incidido de manera evidente en la composición de la industria, que se ha caracterizado por el crecimiento del sector maquila, específicamente de confección de ropa para el mercado de los Estados Unidos. Sin embargo, se ha visto la incorporación de procesos de mayor valor agregado así como una diversificación en la industria con la ampliación del Programa de la ICC en el año 2000, permitiendo operaciones de corte, confección y el uso – bajo cuota - de tejido de punto elaborado en la región con hilaza Estadounidense.
Con la ratificación del tratado de libre comercio entre Centro América, República Dominicana y Estados Unidos se amplían de manera substancial las oportunidades de crecimiento y expansión del sector, por la libertad que otorga la regla de origen textil y también por el hecho que la ratificación del tratado converge con la recuperación de la actividad comercial y de la demanda de prendas de vestir en los mercados de Estados Unidos y Europa. La regla de origen bajo el tratado es mucho más amplia, permite el acceso con arancel 0% a telas elaboradas en la región con hilaza de la región, así como las prendas elaboradas a partir de estas.
Se abre también la posibilidad de realizar operaciones de teñido y acabado en la región y se establecen excepciones a la regla que permiten el uso de hilazas y telas de terceros países, siempre y cuando no existan en cantidades comerciales en los países signatarios (estas se establecen en una lista de poco abasto), así como categorías de prendas que pueden ingresar a Estados Unidos bajo una regla de transformación substancial, que implica una simple operación de ensamble en la región – permitiendo que la tela provenga de cualquier país del mundo.
La Tela es el componente principal de las prendas de vestir. En El Salvador, el 50 % de la producción de las prendas de vestir se realiza con tela de U.S., 40% con telas provenientes de Asia y solamente el 10% de prendas con tela local.
El déficit de tela en la región hace atractiva la inversión en textileras y especialmente las que producen telas con contenidos de fibras sintéticas, telas de nylon, poliéster, micro fibras, etc. las cuales pagan 32% de arancel de importación al mercado de los U.S. si son importadas de Asia. La tendencia global de la industria marca la disminución en los ciclos demandados de producción y entrega, esto se suma a las ventajas de contar con una industria verticalmente integrada cerca del mercado objetivo. Particularmente para atender nichos con alto contenido de moda y alta rotación: prendas deportivas, ropa de mujer (blusas, faldas, trajes de baño, vestidos) camisas de vestir de hombre, calcetines, etc.
For further information on the sector please contact:
Juan Zepeda / jzepeda@proesa.com.sv
Alejandro Carías / acarias@proesa.com.sv
Luisa Valiente / lvaliente@proesa.com.sv
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