Con la adopción del dólar estadounidense (US$) como moneda de curso legal desde enero del 2001, el riesgo cambiario se ha eliminado, y la inflación y las tasas de interés activas han sido de las más bajas en América Latina; además, los plazos de créditos hipotecarios se han extendido a largo plazo fomentando la adquisición de viviendas de todo tipo.
Valga citar que la sana política fiscal del Gobierno ha incrementado sustancialmente la recaudación tributaria y el déficit fiscal se ha reducido. Respecto a la deuda externa, ésta ha pasado del 58% del PIB en 2003, a 48% en 2007.
Todo lo anterior ha contribuído a que El Salvador haya obtenido calificación soberana de grado de inversión, permitiéndole al país colocar su deuda externa a tasas más favorables que otros países, reflejándose un menor spread de riesgo país.