Fecha: Viernes 17 de Julio de 2009
AEROMAN es una empresa líder que desde hace 25 años provee servicios de mantenimiento mayor a importantes compañías de aviación en toda América. Sus servicios de alta calidad y confiabilidad, así como el cumplimiento en los tiempos de entrega con costos competitivos, le han permitido que marcas como JetBlue Airways, US Airways, y TACA, le confíen el mantenimiento de sus aeronaves.
En 2006, AEROMAN se asoció a la compañía AVEOS, una organización canadiense con más de siete décadas en la industria aeronáutica. Gracias al crecimiento sostenible y a la solidez económica de AEROMAN, AVEOS decidió invertir en El Salvador y en tan solo un año AEROMAN completó 2 nuevas líneas de producción de las 16 proyectadas en su plan de expansión.
Las facilidades que El Salvador ofrece a inversionistas extranjeros han sido factores determinantes para que otros empresarios del sector aeronáutico muestren interés en ubicar sus empresas en el país.
Esta historia de éxito la protagonizan 1,500 empleados salvadoreños entregados con pasión a un trabajo que garantiza la calidad que distingue a empresas como AVEOS con líneas rigurosas y complejas de tiempos y de ejecución.
Como en toda coreografía, alguien marca el ritmo y en AEROMAN la pauta la da José Oscar Vásquez. “Cuando se le encarga algo lo cumple”, comenta Víctor Flores, Jefe de Almacén y jefe inmediato de José.
José labora en AEROMAN desde hace 20 años. Ha sido maestro y amigo de muchos, y se ha ganado el respeto y el cariño de sus compañeros quienes reconocen en él su compromiso incondicional hacia la empresa y sus altos valores morales.
Para una compañía como AEROMAN, la buena relación entre compañeros es esencial para el buen funcionamiento y desempeño. La confianza garantiza óptima comunicación, una herramienta indispensable en este trabajo. Seguro y diligente, José logra una operatividad efectiva. Si no tiene pendientes en su sector, colabora con otros, invirtiendo fielmente su tiempo en la compañía a la que llama “mi trabajo”.
José no se percata si sus días comienzan donde terminan. Su turno comienza a las 4 de la tarde y finaliza a medianoche en el Aeropuerto de Comalapa de El Salvador. Al despertar, pide a Dios sabiduría para salir adelante con su trabajo y alrededor de las 9 de la mañana se levanta, colabora con su esposa en el hogar y al mediodía parte hacia AEROMAN.
Una vez en su escritorio, se enfoca en dar marcha al proceso que debe estar concluido en un 90% a las 12 de la noche.
A finales de la década de los 80, compañeros de su anterior trabajo comentaron a José sobre la oportunidad de emplearse en AEROMAN. Sin pensarlo, aplicó, fue a la entrevista, e inmediatamente lo contrataron, iniciando así la satisfactoria carrera que ya lleva 20 años.
Al comenzar, la mayor dificultad fueron las computadoras; nunca había tenido contacto con ellas. José confiesa que ni siquiera había ocupado una máquina de escribir
Cuando José no tiene pendientes en su sector, colabora con otros, de manera que su tiempo es invertido invertidas fielmente en la compañía a la que llama “mi trabajo”.
Su deseo por aprender combinado con su actitud para superar sus limitaciones marcó la diferencia. Actualmente, incluso la documentación en inglés que maneja no es obstáculo. “Hoy es pan comido, como dicen los bichos, al principio fue duro, pero se me fue haciendo fácil”, reconoce.
José asegura que “para hacer un trabajo bien hecho, debe de gustar” y que “las personas no debemos decir ‘no puedo’ o ‘quizá no voy a poder’ antes de intentado.
Este salvadoreño ha tenido la fortuna de encontrarse con personas que siempre le tendieron la mano y por ello, como una forma de agradecimiento traslada sus conocimientos a otros. “Así como me ayudaron yo quiero ayudar”- expresa.
José es Coordinador de Almacén en el Área de Recibo. Junto a su equipo recibe lo que ingresa de otros países para que AEROMAN lleve a cabo su proceso. Realizan el papeleo y llevan el control de calidad de los repuestos y materia prima, para luego distribuirlos en las secciones específicas.
“Es una gran responsabilidad, por eso le digo a mi gente que no solo hay que cumplir con la jornada, sino que se debe hacer el trabajo bien hecho, que satisfaga al cliente. Somos un eslabón para AEROMAN, pero un eslabón que permite que la empresa pueda crecer dando el mejor servicio”.
José confiesa que ni siquiera había ocupado una máquina de escribir, lo que hacía más complicado el panorama. Pero aquellos inconvenientes no lo detuvieron ni lo hicieron dudar.
Para José su trabajo es una aventura que cada día le ha permitido crecer. José tiene un sólido matrimonio con María Ernestina quien además de ser la madre de sus dos hijos, es su confidente, su mejor amiga. Ella fue la primera en enterarse cuando José fue promovido al puesto de Coordinador de Almacén y la más feliz después de él. José está orgulloso por apoyar a sus hijos en sus estudios y ofrecerles con ello un prometedor futuro.
Salvadoreños como José Oscar Vásquez sobresalen por dar más de ellos mismos, convirtiéndose en líderes que impulsan a grupos de trabajo en la mejor dirección. Salvadoreños como José son los que hacen grande a El Salvador.
AEROMAN